Quiero, a la sombra de un ala, Contar este cuento en flor: La niña de Guatemala, La que se murió de amor. Eran de lirios los ramos, Y las orlas de reseda Y de jazmín: la enterramos En una caja de seda. ...Ella dio al desmemoriado Una almohadilla de olor: El volvió, volvió casado: Ella se murió de amor. Iban cargándola en andas Obispos y embajadores: Detrás iba el pueblo en tandas, Todo cargado de flores. ...Ella, por volverlo a ver, Salió a verlo al mirador: El volvió con su mujer: Ella se murió de amor. Como de bronce candente Al beso de despedida Era su frente ¡la frente Que más he amado en mi vida! ...Se entró de tarde en el río, La sacó muerta el doctor: Dicen que murió de frío: Yo sé que murió de amor. Allí, en la bóveda helada, La pusieron en dos bancos: Besé su mano afilada, Besé sus zapatos blancos. Callado, al oscurecer, Me llamó el enterrador: ¡Nunca más he vuelto a ver A la que murió de amor!
Yugo y Estrella
Cuando nací, sin sol, mi madre dijo:-Flor de mi seno, Homomagno generoso,De mí y de la creación suma y reflejo,Pez que en ave y corcel y hombre se torna,Mira estas dos, que con dolor te brindo,Insignias de la vida: ve y escoge.Este, es unyugo: quien lo acepta, goza:Hace de manso buey, y como prestaServicio a los eñores, duerme en pajaCalente, y tiene rica y ancha avena.Ésta, oh misterio que de mí nacisteCual la cumbre nació de la montaña,Ésta, que alumbra y mata, es una estrella:Como que riega luz, los pecadoresHuyen de quien la lleva, y en la vida,Cual un monstruo de crímenes cargado,Todo el que lleva luz se queda solo.Pero el hombre que al buey sin pena imita,Buey vuelve a ser, y en apagado brutoLa escala universal de nuevo empieza.El que la estrella sin temor se ciñe,Como que crea, crece!Cuando al mundoDe su copa el licor vació ya el vivo:Cuando, para manjar de la sangrientaFiesta humana, sacó contento y graveSu propio corazón: cuando a los vientosDe Norte y Sur virtió su voz sagrada,-La estrella como un manto, en luz lo envuelveSe enciende, como a fiesta, el aire claro,Y el vivo que a vivir no tuvo miedo, Se oye que un paso más sube en la sombra!Dame el yugo, oh mi madre, de maneraQue el puesto en él de pie, luzca en mi frenteMejor la estrella que ilumina y mata.
Príncipe Enano
Para un príncipe enano !Venga mi caballeroSe hace esta fiesta. Por esta senda!Tiene guedejas rubias, !Entrese mi tirano Blandas guedejas; Por esta cueva!Por sobre el hombro blanco Tal es, cuando a mis ojos Luengas le cuelgan. Su imagen llega, Sus dos ojos parecen Cual si en lóbrego antro Estrellas negras: Pálida estrella!Vuelan, brillan, palpitan, Con fulgores de ópalo Relampaguean! Todo vistiera. El para mí es corona, A su paso la sombra Almohada, espuela. Matices muestra, Mi mano, que así embrida Como al sol que las hiere Potros y hienas, Las nubes negras.Va, mansa y obediente, !Heme ya , puesto en armas,Donde él la lleva. En la pelea!Si el ceño frunce, temo; Quiere el príncipe enanoSi se me queja,- Que a luchar vuelva: Cual de mujer, mi rostro !El para mí es corona,Nieve se trueca: Almohada, espuela! Su sangre, pues, anima Y como el sol, quebrandoMis flacas venas: Las nubes negras,!Con su gozo mi sangre En banda de colores Se hincha, o se seca! La sombra trueca,-Para un príncipe enano El, al tocarla, borda Se hace esta fiesta. En la onda espesa,Mi banda de batalla !Entrese mi tiranoRoja y violeta. Por esta cueva! ¿Con que mi dueño quiere !Déjeme que la vida Que a vivir vuelva? A él, a él le ofrezca!!Venga mi caballero Para un príncipe enanoPor esta senda! Se hace esta fiesta.
Como taza en que hierve Ora en carreras locas,De transparente vino O en sonoros relinchos,En doradas burbujas O sacudiendo el aireEl generoso espíritu; El crinaje magnífico;-Como inquieto mar joven Asi mis pensamientosDel cauce nuevo henchido Rebosan en mí vividos,Rebosa, y por las playas Y en crespa espuma de oroBulle y muere tranquilo; Besan tus pies sumisos,O en fúlgidos penachosComo manada alegre De varios tintes ricos,De bellos potros vivos Se mecen y se inclinanQue en la mañana clara Cuando tú pasas -hijo!Muestran su regocijo,
MEDIA NOCHE
Oh, qué vergüenza!: —El sol ha iluminado La tierra: el amplio mar en sus entrañas Nuevas columnas a sus naves rojas Ha levantado: el monte, granos nuevos Juntò en el curso del solemne día A sus jaspes y breñas: en el vientre De las aves y bestias nuevos hijos Vida, que es forma, cobran: en las ramas Las frutas de los árboles maduran:— Y yo, mozo de gleba, he puesto sòlo, Mientras que el mundo gigantesco crece, Mi jornal en las ollas de la casa!Por Dios, que soy un vil!:— No en vano el sueño A mis pálidos ojos es negado! No en vano por las calles titubeo Ebrio de un vino amargo, cual quien busca Fosa ignorada donde hundirse, y nadie Su crimen grande y su ignominia sepa!No en vano el corazòn me tiembla ansioso Como el pecho sin calma de un malvado!El cielo, el cielo, con sus ojos de oroMe mira, y ve mi cobardía, y lanzaMi cuerpo fugitivo por la sombraComo quien loco y desolado huye De un vigilante que en sí mismo lleva! La tierra es soledad! la luz se enfría! Adonde iré que este volcan se apague? Adonde iré que el vigilante duerma?Oh, sed de amor! —oh, corazòn, prendado De cuanto vivo el Universo habita;Del gusanillo verde en que se trueca La hoja del árbol: —del rizado jaspe En que las ondas de la mar se cuajan:— De los árboles presos, que a los ojos Me sacan siempre lágrimas: —del lindo Bribòn gentil que con los pies desnudos En fango o nieve, diario o flor pregona. Oh, corazòn, —que en el carnal vestido No hierros de hacer oro, ni belfudos Labios glotones y sensuosos mira,— Sino corazas de batalla, y hornos Donde la vida universal fermenta!—Y yo, pobre de mí!, preso en mi jaula, La gran batalla de los hombres miro!—
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